lunes, 16 de abril de 2018

REUNIÓN DE GAVIOTAS






REUNION DE GAVIOTAS
Todas las tardes
se reúnen las gaviotas.
(Bernardo Atxaga)


Cuando la tarde empieza a tener un color de espejo herido, se recogen los últimos bañistas y se pliegan flácidas las multicolores sombrillas; a esa hora en la que se quedan a solas las espumas y vuelven del espigón los últimos enamorados, calientes de sol y besos; a la hora en que se borran las estelas, a la orilla del mar en silencio, se reúnen las gaviotas.

Con voz ronca y cansada, hablan de sus cosas. De lo que fueron capaces de encontrar en esa primera hora de las luces, cuando la arena recién peinada, se mira en el espejo del mar.
De una caracola que recordando sirenas, lloraba lágrimas de sal al lado fresco de la orilla.

Del viento primerizo que les ha permitido volar hasta las parte más alta y blanca de los mástiles. Ese viento que les ha hecho vomitar horizontes, picotear espumas y jugar al corro con los cormoranes.

Entre los despojos de la tarde y antes que la noche encienda sus hogueras, las gaviotas hablan de sus cosas y se aclaran la garganta, mientras algunas sueñan con el ballet que cuando nazca el día, le ofrecerán las olas.

La gaviota mayor, harta de tanta cháchara, e inmune a la poesía, interrumpe con voz gruesa y preguntona:

.- Muy bien todo, pero ya va siendo hora de organizarse para mañana:

.- ¿Cuándo acordamos a que pesqueros seguir?

.- ¿Quiénes de las más jóvenes se quedan en la playa, para robar bocadillos de incautos y quienes se hacen cargo de las partes traseras de “chiringuitos”?

.- ¿A quién le toca burlar las olas de los acantilados para cazar  valientes o insensatos peces, ahítos de espumas?

.- ¿Cuántas primerizas con su vuelo rasante van a ser nuestros ojos, detectando bancos de alevines?

.-Espabilar, que se nos hace la noche y como suele suceder, los granujas charranes se no adelantan y ya tienen copados los mejores sitios.

.-Y cualquiera los mueve: con eso de ser los elegidos para la marca de los que mandan, se creen con más derechos que nadie.

La luz declina su brillo y sombras de ocasos se enseñorean del horizonte.

Las gaviotas mayores se pierden por los pliegues de la oscuridad, mientras las jóvenes, siguen con la conversación, quitándose las palabras, las unas a las otras.

Las olas, cansadas de su trajín diario, mandan a la orilla un eseoese de espumas y luces de colores le nacen al paseo, pero nada que ver con la luz de las estrellas que empiezan a reflejarse en las aguas.

Nadie pasea por la playa. La gente se refugia en su casa, tratando de organizar su  despensa y sus anhelos.

Que no todo es playa, luz, espuma y cielos azules. Y sobre todo,  que a pesar de nuestro mediterráneo ingenio, todavía no somos capaces de hacer paella a base de promesas.




jueves, 12 de abril de 2018

ODA A LOS ROBOTS





Se acabará el trabajo
 ya no serán respetadas
ni las arrugas con color de tierra,
ni los callos con calor de injusticia.
Nos espera un tiempo de baratas horas extras
y de sangrantes minutos al sol.

Pero ellos, los que nos sustituyan,
nunca sabrán de la hermosura del aire
que baila entre los pinos.
Ni de la espuma del mar
que llegando hasta la orilla,
 hace cosquillas entre los dedos.
O de los fragmentos de vida
que cruzan por las ventanillas
de un tren en la noche.

Nos ganaran todas las partidas
pero no sabrán siquiera, de qué forma se inicia
la emoción de una sonrisa,
el temblor de un beso,
o el incendio de los ojos del amor compartido.

Ellos que nunca se equivocan,
acertarán siempre los horóscopos,
pero se perderán los arcos iris
y el ruido de los bares
y una noche de luna llena en Granada,
ni tampoco entenderán
el alegre desvarío de dos enamorados
que pisan charcos en la lluvia.

Serán insensibles a Mozart,
y al vals de las lagartijas en las tapias.
Y seguro que no guardan una flor amarilla
en la primera arrugada carta de su amada.
No podrán saber cómo tiemblan los pulsos
cuando el amor se acerca
 (que todavía no se ha inventado un chip
que iguale lo que dice una mirada apasionada).

Me quiero quedar con esta vida
que no se quiere sentir cuadriculada,
que aquí en este mar donde yo habito,
el aire se renueva cada día
y no están programadas las historias.